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Era de dimisiones

febrero 20 | En Nacional | Por | Con Sin comentarios

Desde el  año 2008, en el que se acentuaron los efectos de la crisis financiera, se han sucedido una serie de dimisiones en gobiernos europeos relacionados con ella. El último caso ocurrió el pasado 20 de febrero cuando Boiko Borisov, primer ministro de Bulgaria anunció la dimisión en bloque de su Gobierno ante las masivas protestas que se han sucedido en todo el país por el alto precio de la electricidad y las medidas de austeridad. A la espera de saber si el partido mayoritario forma o no un nuevo gobierno, puesto que las elecciones legislativas están previstas para julio, el gobierno de Bórisov, cuyo partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria  gobernaba en minoría desde 2009, no ha resistido el descontento social provocado por las estrictas medidas de austeridad y el aumento de un 13% en la factura de la luz desde enero pese a la promesa de Bórisov de rebajarla un 8%. El Primer Ministro declaró en el Parlamento donde anunció su dimisión que «no voy a participar en un Ejecutivo en el que la Policía golpea a la gente».

Oleada de dimisiones

Países europeos cuyos gobiernos han dimitido desde 2008

Países europeos cuyos gobiernos han dimitido desde 2008

El primero de los casos de dimisión en el seno de la Unión Europea fue el del gobierno belga, que en diciembre de 2008 presentó su dimisión en pleno tras la publicación de un informe del Tribunal de Casación (la más alta instancia judicial del país) que veía serios indicios de presiones desde el Gobierno al poder judicial en torno al caso de la banca Fortis, que era el primer grupo bancario y asegurador de Bélgica, y que debido a los efectos de las hipotecas subprime llega a una situación crítica en la que los gobiernos holandés, belga y luxemburgués tienen que hacerse cargo de ella, primero parcialmente y más tarde en su totalidad, sin llegar a frenar su desmantelamiento. El primer ministro belga, Yves Leterme, había formado Gobierno un año y medio antes en medio de una histórica situación convulsa en un país, dividido entre francófonos y neerlandófonos y que ya le había llevado a presentar dos veces su dimisión ante el rey Alberto II, que en ambas ocasiones le convenció para seguir en el cargo.

Este mismo problema llevó al ejecutivo belga a dimitir de nuevo en abril de 2010 que contaba otra vez con Yves Leterme a la cabeza después de que Herman Van Rompuy le volviera a pasar el testigo del poder en Bélgica para presidir el Consejo Europeo. El problema lingüístico persiste hoy en día, los partidos de Flandes exigen quitar el derecho de voto para los grupos francófonos a las 150.000 personas que hablan francés y residen en los pueblos alrededor de la bilingüe capital, pero que están en territorio flamenco.

Un mes más tarde, en enero de 2009, el primer ministro islandés, el conservador Geir H. Haarde, anuncia su dimisión y la de su Gobierno en bloque tras romperse la coalición formada entre conservadores y socialdemócratas por desacuerdos internos. En 2008, por causa de la crisis internacional, el ejecutivo islandés había nacionalizado los bancos Glitnir, Landsbankinn y Kaupthing para evitar su quiebra, lo que provocó que el conjunto de las deudas bancarias de Islandia a finales de año equivaliera a 9 veces su PIB. El país entró en bancarrota y percibió un préstamo por importe de 2100 millones de dólares por parte del FMI y de 2500 millones de dólares por parte de países nórdicos y Rusia. Esto desencadenó una serie de revueltas ciudadanas pacíficas en Reikiavik desde octubre que provocan 3 meses más tarde la decisión del Gobierno de dimitir en pleno.

En febrero y abril de 2011, el presidente islandés  Oláfur Ragnar Grímsson convocó referendums sobre si aprobar o no la devolución la deuda adquirida tras la bancarrota de las entidades financieras nacionalizadas. En ambas ocasiones la decisión de la mayoría fue negativa, por lo que Islandia finalmente no pagó el rescate a la banca, que cayó en bancarrota. Meses antes, en septiembre de 2010, el Althingi (parlamento islandés) dio luz verde a que Haarde fuese llevado a los tribunales, acusado de gestionar negligentemente el gobierno del país, siguiendo el consejo de la comisión parlamentaria de investigación. Haarde fue condenado en 2012 por no haber tratado temas importantes para el país en los consejos de Estado o en las reuniones de Gobierno, lo que constituye un delito menor, y fue absuelto del resto de imputaciones. Esa condena menor no se tradujo en ninguna pena concreta para Haarde, que tampoco hubo de pagar los costes del juicio, calculados en 24 millones de coronas islandesas (unos 143.000 euros), que recaerían en el Estado islandés.

En noviembre de 2010, Francia sufrió diez jornadas de movilizaciones y huelgas sectoriales continuadas, que colocaron al país al borde mismo del colapso por la falta de gasolina. Estas protestas provocadas por una reforma de las pensiones y por reducciones en el presupuesto de la seguridad social y de las prestaciones sociales acabaron con la dimisión del primer ministro François Fillon, por el descrédito político que sufría tanto el gobierno como la presidencia. Sin embargo, en la formación del nuevo gobierno, el presidente Sarkozy nombró al mismo Fillon para el cargo de Primer Ministro del que había dimitido.

En noviembre de 2011, Italia aprueba el plan de Estabilidad que incluye las reformas económicas exigidas por la UE lo que provoca que, tal como había anunciado anteriormente, dimita primer ministro Silvio Berlusconi. El pasado diciembre, trece meses después de su entrada en el ejecutivo, Mario Monti anuncia su dimisión ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano; un mes más tarde Silvio Berlusconi anuncia su vuelta a la política.

Rumanía es con Bulgaria el país más pobre de la UE. En febrero de 2012, el Gobierno de centroderecha del primer ministro, Emil Boc, presidente del conservador Partido Demócrata Liberal (PDL) se vio obligado a presentar su dimisión tras las multitudinarias manifestaciones y protestas populares convocadas por los indignados rumanos con el apoyo de la coalición opositora entre el Partido Social Demócrata (PSD) y el Partido Nacional Liberal (PNL), contra la política de austeridad y los recortes sociales y salariales en Rumanía, impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que aprobó un programa de reformas emprendido por los gobernantes conservadores rumanos que implicaba una rebaja de los salarios de los funcionarios un 25% y un aumento del IVA del 19% al 24% en un país donde el sueldo medio mensual es de 350 euros.

El último caso anterior al de Bulgaria fue en abril de 2012, cuando el primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, presentó su dimisión y la de todo su Ejecutivo a la reina Beatriz. Mark Rutte, pretendía un recorte que alcanzara el objetivo de déficit del 3% impuesto por la Unión Europea y, ante la falta de apoyo del ultraderechista Partido de la Libertad, que calificaba los recortes de desmesurados, se vio obligado a renunciar.

La reina Beatriz, por cierto, ha anunciado el pasado enero la abdicación a favor de su hijo, el príncipe Guillermo Alejandro alegando que “es tiempo para una nueva generación”.

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