El residuo de los residuos

marzo 10 | En Ciencia | Por | Con 1 Comentario

Las cenizas resultantes de una combustión de biomasa arbórea pueden ser utilizadas como fertilizante. Según publicaba la Agencia Sinc hace unos días, una investigación realizada por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, Neiker-Tecnalia concluye además que el uso de estas cenizas retorna los nutrientes extraídos de la masa forestal en la cosecha, regulando los niveles de pH y nutrientes del suelo. La utilización de la Biomasa como energía renovable se convierte así, además, en un proceso circular.

La biomasa se origina por energía solar convertida a través del proceso de la fotosíntesis en materia orgánica por la vegetación. Esa energía puede recuperarse por combustión directa o transformando la materia orgánica en otros combustibles. La combustión de residuos no sólo genera energía a través de un combustible infinitamente renovable sino que se deshace de manera natural de unos residuos que podrían suponer en sí un problema ecológico. Otra ventaja es que este tipo de energía puede ser explotada a pleno rendimiento en todo momento puesto que no depende de recursos inconstantes como el viento o el sol y podría, a la larga, darle la misma estabilidad al sistema eléctrico que las energías convencionales. La energía originada tiene varias aplicaciones energéticas: 

Generación de electricidad, Mediante plantas de vapor o procesos de gasificación o biodigestión de la biomasa. La electricidad obtenida puede ser para autoconsumo o bien se puede volcar a la red.

Aplicaciones térmicas, donde la biomasa se emplea como combustible para calefacción o la obtención de agua caliente en el ámbito doméstico individual (chimeneas) o colectivo (redes de calefacción centralizada en centros públicos o comunidades de vecinos) y en el industrial (secaderos, calderas, hornos cerámicos, etc).

Cogeneración, que consiste en la producción simultánea de calor y electricidad.

Elaboración de biocarburantes, combustibles líquidos sustitutivos de la gasolina o el gasóleo como el biodiesel y el bioalcohol.

bambú para biomasa

Cultivo de bambú para biomasa

Reutilización del CO2

La biomasa se considera una de las energías más limpias puesto que la generación de dióxido de carbono de la combustión se neutraliza con el utilizado para alimentar las plantas que utiliza.

El carbono se acumula, reciclado como biomasa, en los cultivos agrícolas y forestales y se consume en una central eléctrica, con lo cual no hay emisiones netas a la atmósfera, completando el siguiente ciclo: el dióxido de carbono es captado por los cultivos agrícolas y forestales durante su desarrollo; mediante la fotosíntesis se libera oxígeno y el carbono se almacena en la biomasa de las plantas. Una vez cosechada la biomasa, se transporta a la central eléctrica; la central eléctrica quema la biomasa, devolviendo a la atmósfera el CO2 que captaron las plantas.

Cultivos energéticos 

Los cultivos energéticos constan de una serie de especies vegetales cuya cosecha, a diferencia de los cultivos agrícolas tradicionales, se dedica a la producción de energía. Como en el caso de los cultivos agrícolas, los energéticos pueden ser de tipo herbáceo o leñoso.

Algunos cultivos como el girasol, la soja, la colza, los cereales, la caña de azúcar y la remolacha son utilizados indistintamente para el consumo o para la producción energética. Sin embargo, el chopo, el sauce, el eucalipto y últimamente con cada vez más fuerza, la producción artificial de algas marinas, son utilizadas casi en exclusiva con fines energéticos. Cuando estas últimas especies se dedican a la producción de energía se suelen emplear clones específicos que se cultivan en plantaciones mucho más densas, que pueden contener hasta 30.000 árboles por hectárea,  y en las que las recolecciones se efectúan en periodos mucho más cortos en el tiempo.

No obstante, muchas de las especies que se están desarrollando para aplicaciones energéticas son distintas a las agrícolas y forestales modificados de tal manera que se crean especies  resistentes al frío, que soportan y presentan una alta eficiencia en la utilización del agua y de los nutrientes, lo que suele traducirse en unas necesidades de fertilizantes, pesticidas y de agua netamente inferiores a las de los cultivos tradicionales, con los consiguientes efectos medioambientales positivos que ello conlleva. De hecho, con respecto al agua, la mayor parte de los cultivos energéticos que se están estudiando  están adaptados básicamente a condiciones de secano.

Potencial

Según un estudio de la Asociación Europea para la Biomasa, esta fuente de enegía podría cubrir el 15% del consumo energético de los países industrializados para el 2020 sin necesidad de incrementar de forma significativa los costes de la energía. En España, las energías renovables vivían hasta principios de 2012 de las subvenciones estatales a la producción de esta energía. La mala gestión y la falta de incentivos para la investigación convirtieron al sector en altamente deficitario. La falta de ayudas que se sufre desde enero del año pasado ha frenado la implementación de nuevos avances en la biomasa así como el freno a la construcción de nuevas centrales y el cierre de algunas ya en funcionamiento.

 La separación doméstica de los residuos, así como el aprovechamiento del aceite usado contribuye a una mejor gestión de residuos y a paliar la necesidad de materias primas en los procesos de la biomasa.

 

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Un comentario en El residuo de los residuos

  1. [...] La biomasa podría cubrir el 15% de necesidades energéticas de los países industrializados [...]

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