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Occidente en las relaciones Palestino-Israelíes

marzo 19 | En Internacional, Portada | Por | Con Sin comentarios

Tras casi 2 meses de negociaciones desde las elecciones a la Knéset (el parlamento israelí) el 22 de enero, y a un día de que expirara el plazo máximo para la formación del nuevo gobierno, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha presentado ante el Presidente del país, Simon Peres, la formación del nuevo ejecutivo. El acuerdo final, que ha intentado evitar durante estos dos meses, ha obligado a Netanyahu a acercarse a los partidos de centro y alejarse de los ultraortodoxos. La nueva coalición estará formada por cuatro partidos, el Likud-Beitenu, alianza de derechas que lidera el Primer Ministro; Yesh Atid, un nuevo partido de corte centrista y laico cuyas pretensiones son incorporar a los ultraortodoxos a la vida civil y militar y que supone el mayor cambio con respecto al gobierno anterior; el religioso y nacionalista Habait Hayehudi, y Hatnua, otra formación de centro liberal. Este ejecutivo, eminentemente laico, con la excepción de Habait Hayehudi, y absolutamente sionista, no supondrá, a priori, ningún punto de inflexión en la colonización de territorios palestinos por parte de Israel. Sin embargo, dejar fuera a los ultraortodoxos, que constituyen el mayor porcentaje de colonos, puede provocar un acercamiento de estos a los partidos de izquierda (algo que tendría sentido pues los ortodoxos son el sector más pobre de la población, ya que viven exclusivamente de las ayudas del estado), en su mayoría contrarios a los asentamientos judíos. La cuestión palestina será uno de los temas que tratará el presidente estadounidense Barack Obama en su visita a la zona mañana miércoles.

Tanto estas elecciones como las pasadas han venido precedidas por dos enfrentamientos con el pueblo palestino (Operación Plomo Fundido en 2008 y Operación Pilar Defensivo en 2012), que desde el punto de vista electoral, han dado una victoria indiscutible a Netanyahu, quien después de mostrar su “determinación ante el enemigo”, se retira sin prácticamente coste político. Esta última campaña se ha visto truncada, sin embargo, por el reconocimiento de Palestina como Miembro Observador de la ONU, lo que ha puesto en contra a votantes ultraortodoxos.

Para Juan Ignacio Castién Maestro,  profesor y Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, al que le hemos preguntado sobre las relaciones de Israel y Palestina con Occidente, la guerra es un instrumento muy rentable para Israel. “Cada vez que Israel bombardea una ciudad palestina, la Unión Europea le aporta dinero para su reconstrucción, y el principal socio comercial de Palestina es Israel, por lo tanto es este quien recibe el dinero europeo para los materiales”. “No sería tan rentable existiera el peligro de que Israel sufriera un número considerable de bajas, […] cuatro muertos son un precio asumible para Israel, pero más no, cada muerto israelí vale mucho” comenta Castién.

El presidente, en una visita organizada al milímetro,  compartirá  el mismo tiempo con los líderes tanto de Palestina, Mahmud Abbas como de de Israel,  Netanyahu, y una cena con el Presidente Simon Peres en la que estará presente también el Primer Ministro. Las relaciones de Israel con EEUU no son óptimas puesto que Obama se muestra algo más favorable a la causa palestina de lo que querrían desde la Knéset.  Tras unas declaraciones hechas por  Obama en El Cairo en  2009, en las que se mostraba a favor de un proceso de paz y de la solución de los dos estados, las relaciones entre ambos dirigentes se han visto afectadas. Obama declaró además que consideraba que los judíos merecían la tierra en la que se encuentra el  estado de Israel por lo sufrido en el Holocausto, algo que no fue muy bien recibido en Israel donde esperaban que el presidente de los Estados Unidos se mostrara de acuerdo al sentimiento israelí de Tierra Prometida. 

Banderas de Israel (izquierda) y Palestina

Banderas de Israel (izquierda) y Palestina

La relación de la zona con Occidente es fundamental. De todos sus vecinos, Israel tiene acuerdos diplomáticos sólo con Jordania y Egipto (en entredicho desde el derrocamiento de Mubarak), por lo que las relaciones económicas y comerciales, así como culturales, existen principalmente con EEUU y  la UE, que ha firmado con el país una cláusula de Nación Más Favorecida, en virtud de la cual, establecida en los tratados de Comercio Internacional, dos países se otorgan entre ellos siempre el trato más favorable respecto a cualquier negociación que cada uno realice con otros países. Tanto EEUU como la UE son los principales financiadores de la Autoridad Palestina (gobernada por Al Fatah en Cisjordania) así como de la Franja de Gaza, gobenada por Hamás. Este doble juego permite a Occidente obtener suficiente estabilidad en la zona para que sus intereses no se vean afectados. Pero las relaciones no acaban aquí. La política palestino-israelí se juega en los dos grandes tableros de  EEUU y UE. Para Castién Maestro la solución para el conflicto solo puede venir desde la presión occidental. 

 

A Europa le interesa encumbrar a Abbas”

El reconocimiento de Palestina como estado observador en la ONU fue logrado el pasado 29 de noviembre. Ante esto, Israel contestó con la construcción de un nuevo asentamiento de 3.000 viviendas en la zona E1 de Jerusalén, que a camino entre el centro de esta ciudad y la palestina de Jericó, contribuirá a obstaculizar la continuidad entre el territorio palestino y Jerusalén Este, que forma parte del mismo según las fronteras establecidas en 1967, además de no entregar a la Autoridad Palestina el dinero proveniente de los impuestos recaudados por Israel al pueblo palestino durante los siguientes 4 meses.  “El dinero –unos 120 millones de dólares—  será empleado en su lugar para saldar la deuda que la Autoridad Palestina mantiene con la empresa estatal de energía de israelí, la Israel Electric Corporation” fueron las declaraciones del entonces ministro de economía Yusev Steinitz en el diario israelí Haaretz.  Desde los acuerdos de París (1995),  protocolo económico de los Acuerdos de Oslo, Israel gestiona el dinero recaudado mensualmente derivado de las tasas de aduanas de productos que entran los territorios y de empleados palestinos que trabajan en Israel. 

Según Castién Maestro,  “la única vía posible para el reconocimiento real del pueblo palestino es la condena unánime y firme a las actuaciones de Israel  por parte de los países de la Unión Europea y de EEUU […] Si Europa retirara la Cláusula de Nación más Favorecida, Israel se encontraría en una posición mucho menos respaldada y podría plantearse una política alternativa”. 

En cuanto a los resultados europeos en la votación de la ONU, Castién piensa que el interés de Europa, era y es “encumbrar a Abbas”. La Autoridad Palestina, gobernada por Al Fatah, debería haber convocado elecciones en el año 2009, pero se ha mantenido artificialmente en el poder por riesgo a una victoria de Hamás. Esto le ha dejado prácticamente sin legitimidad internacional, por lo que según Castién “Europa ha ayudado a Abbás a darse un baño de masas para que se convierta en un héroe palestino y así reducir el riesgo de que Hamás se alce con el poder también en Cisjordania”.  A La Autoridad Palestina se le acusa de ser un títere en manos de Israel, tanto es así que “en la cúpula del gobierno palestino es habitual encontrar accionistas de empresas israelís”. Las posiciones europeas frente a la cuestión palestina explicitan una actitud mucho más transgresora de la que de hecho llevan a cabo. El refrendo europeo mantiene de este modo en el poder, desde hace cuatro meses y por un tiempo indefinido,  a un gobernador útil para Europa. La votación de noviembre contó con las abstenciones de Alemania y Gran Bretaña, que según Castién, “decepcionaron” a Israel de un modo intrascendente y calmaron a la opinión pública. Ante las represalias israelís, además, 5 países de la unión convocaron a sus embajadores israelíes para “amonestarles” moralmente sin que ese acto repercutiera en medidas de más calado. “Fue otro lavado de imagen, como tantos otros, que se quedó en nada, en un castigo moral que nunca parece afectar a Israel”, apunta Castién.

La postura de Obama, que se posicionó en contra del ataque terrestre en Gaza en la Operación Pilar Defensivo y que al final no se realizó, deja ver esa tibieza estadounidense que no se permite darle la espalda a Palestina de cara a la Opinión Pública pero que no ignora los íntimos vínculos que le unen a Israel. Algo más del 2% de los estadounidenses son Judíos, y sobre todo, tanto para EEUU como para Europa, Israel es un punto estratégico demasiado precioso como para no tenerlo en cuenta.

Si Israel empieza a notar que su coste humano, político y militar va aumentando, entonces podrá querer hacer negocios con Palestina, pero el problema de Palestina es que no tiene nada que ofrecer, incluso sin guerra, si Palestina molesta a Israel, estos pueden decidir contarles el agua”.  Para Castién, el miedo de Israel y la única baza con la que cuenta Palestina es la mejora de la organización y el armamento militar. “Si los países árabes se hacen fuertes política y económicamente, EEUU puede ver más rentable las negociaciones con ellos y eso pondría a Israel en una coyuntura favorable para los árabes, y en posición de ceder. Hasta que Palestina no sea más fuerte militarmente que Israel—cosa que se presume harto imposible – o EEUU empiece a considerar la posibilidad de negociar con el mundo árabe, Israel no cederá: es un estado sostenido desde el exterior y no lo dejarán caer”. 

En cuanto al auge de los partidos islamistas en los países vecinos a Israel, con una situación incierta en Siria, convulsiones en Egipto y un apoyo cada vez mayor a Palestina por parte de Morsi y de Erdogan (presidentes de Egipto y Primer Ministro de Turquía respectivamente), Castién opina que, contra todo pronóstico (los gobiernos islamistas nunca serán títeres de la gran potencia como lo era, por ejemplo, Mubarak), EEUU puede verse favorecido, puesto que esto “propiciaría un aterrizaje suave de Hamas” alejándole de esta manera de Irán. “Si esto verdaderamente pasara y el mundo árabe uniera sus fuerzas en el progreso, Israel se quedaría mucho más aislado y entonces sería posible una negociación europea y estadounidense directa con los países árabes”. “Y para esto, las revoluciones árabes – aunque aún queda mucho tiempo para que se materialice – están empezando a hacer algo”

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