Reforma del CGPJ: nuevo juez de jueces

julio 16 | En Nacional, Portada | Por | Con 2 Comentarios

¿Qué supone la reciente reforma del Consejo General del Poder Judicial? ¿Cómo se dibuja el nuevo Consejo y qué consecuencias conlleva respecto a la independencia de la Justicia? Pensemos primero en la estructura clásica del órgano y en sus funciones:

El CGPJ es el órgano de gobierno del Poder Judicial, análogo a los de países del entorno próximo como Francia e Italia. Creado al inicio de la democracia, se rige por la Constitución de 1978 y por la Ley Orgánica del Poder Judicial, además de contar con su propio reglamento.

Fachada de la sede del CGPJ, Madrid

Fachada de la sede del CGPJ, Madrid

Su función es la de ser garante de la independencia y el autogobierno del Poder Judicial, velando por que los jueces y Tribunales ejerzan su función sin injerencia del resto de poderes. Las competencias del CGPJ se dividen en 9 áreas, entre las que destacan la potestad para el nombramiento de cargos discrecionales (altos cargos y miembros de los altos tribunales), la inspección de los Juzgados y Tribunales, funciones consultivas y de mejora de la calidad de la Justicia así como ser responsable del régimen disciplinario interno del Poder Judicial y de la formación de Jueces y Magistrados.

En cuanto a su composición, el Consejo está integrado por 20 miembros, llamados “vocales”, elegidos por el Congreso y el Senado de la siguiente forma: 12 vocales habrán de ser Jueces o Magistrados, de los que el Senado elegirá 6 y el Congreso otros 6. Los 8 restantes habrán de ser juristas de reconocida trayectoria, elegidos también a partes iguales por cada una de las cámaras parlamentarias y en ambos casos por una mayoría de tres quintos. El Presidente es elegido, en cambio, por el Pleno del propio Consejo General del Poder Judicial.

El periodo de mandato de los vocales es de cinco años, y no podrán ser reelegidos para el siguiente; también es de cinco años el del Presidente, aunque en este caso sí es posible optar a un segundo mandato.

En la práctica, los dos grandes partidos han pactado la composición del Consejo, proponiendo cada uno a vocales afines para cada mandato. La renovación del Consejo debía realizarse en su totalidad, sin embargo la reforma dirigida por Ruiz Gallardón va a permitir que el Consejo se renueve parcialmente si no hay acuerdo en las cámaras. Tomando como ejemplo la situación actual, ocurriría lo siguiente: los vocales designados por el PP en las cámaras se incorporarán al nuevo mandato, mientras que los vocales no designados por el resto de fuerzas, por no haber llegado a un acuerdo y por su protesta ante la reforma, dejarán su vacante a los anteriores vocales, que quedarán en sus puestos hasta que el Parlamento se decida a sustituirlos. Este cambio se traduce en que el Consejo tendrá, hasta su total renovación, 15 vocales designados por el PP.

Otro gran cambio es la eliminación de la norma de los tres quintos para la designación de los altos cargos en el Poder Judicial, retomando la mayoría simple. En cuanto al acceso de Magistrados y Juristas, hasta el momento sólo se podían presentar, para los doce puestos reservados para Jueces, 36 candidaturas, de forma que las asociaciones de jueces copaban el espacio avalando con fuerza a sus candidatos, de entre los cuales los partidos nombraban a los integrantes de sus asociaciones más afines. Ahora, cualquier juez podrá presentarse a través de su asociación con un mínimo de sólo 25 avales.

cgpjUno de los cambios que más polémica ha suscitado es la creación, dentro del Consejo, de una comisión permanente, conformada por el Presidente y 6 vocales, que serán los únicos que tendrán dedicación exclusiva al CGPJ, mientras que el resto de vocales habrá de compaginar su presencia en el Consejo con su trabajo en los tribunales, en la enseñanza o cualquier otro ámbito del que procedan, y sólo cobrarán por las asistencias realizadas. Las decisiones de la comisión permanente no podrán recurrirse en el pleno del Consejo.

Por último, destaca en la reforma la creación de una nueva figura: el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial –y por tanto también del Tribunal Supremo- .

La oposición en pleno ha rechazado la reforma y no descarta trasladarla al Constitucional, considerando que el nuevo organigrama del Consejo facilita el control del órgano por parte del partido con más presencia en el Parlamento, que merma la independencia de los jueces y que disminuye el peso de la propia institución al dejar tan sólo 6 vocales con dedicación plena al gobierno de todo el Poder Judicial.

Share

Pin It

Contenidos relacionados

2 comentarios en Reforma del CGPJ: nuevo juez de jueces

  1. Solitarius dice:

    Estimada Violeta:

    Hay que agradecerte el esfuerzo, en la encomiable línea directriz de Gálibo, por divulgar en términos accesibles a los no especialistas el contenido de la reforma del CGPJ que ahora comienza a ponerse en práctica. Pese a su importancia institucional y política, se trata de una materia oscura y abstrusa que al común de la ciudadanía puede traerle (equivocadamente) al pairo. Yo mismo, pese a mi implicación profesional en el asunto, no le presto demasiada atención, quizá porque después de tantos años estoy ya un poco de vuelta de esas reformas (el actual es el cuarto sistema que conozco o que padezco) y me limito a ir a lo mío, que bastante tengo con eso.

    A lo que iba: seguramente ese carácter opaco y restringido de la materia explique que tu artículo, sustancialmente correcto, abunde en errores técnicos de detalle, que no me voy a detener a enumerar porque no son relevantes para formación de una opinión pública fundada sobre la reforma. Sin embargo, hay un pasaje del artículo especialmente confuso, acaso más por defecto de expresión que de comprensión por tu parte, que considero necesario aclarar. Se trata del relativo a la renovación parcial del Consejo (art. 570.1 de la LOPJ reformada). Tal como tú lo escribes, parece que el PP pudiera designar “su cupo” de vocales en ambas Cámaras, mientras que el “cupo” de las minorías seguiría ocupado por los correspondientes vocales del Consejo actual. Entiendo que no has querido decir eso, pero conviene evitar confusiones

    Lo que prevé la Ley es que, si una Cámara alcanza la mayoría de tres quintos necesaria para la designación de los diez vocales que le corresponde elegir a cada una (de todos ellos) y la otra no, el nuevo Consejo empiece a funcionar en la fecha prevista con los diez vocales de nueva designación elegidos por la Cámara que obtuvo la mayoría necesaria y con los diez vocales del Consejo saliente designados por la otra, que verían prorrogadas sus funciones hasta que se resolviera el “impasse” en esa Cámara.

    De darse esa hipótesis en la renovación del Consejo que acaba de comenzar su curso, las cosas resultarían en la práctica como tú las cuentas. El PP dispone de mayoría de tres quintos en el Senado, por lo que podría designar a los diez vocales que corresponden a la Cámara alta sin necesidad de consensuar nombres o cupos con los grupos de la oposición. En cambio, no se da esa mayoría cualificada en el Congreso, por lo que, a falta de consenso, el Consejo podría constituirse con los diez vocales nuevos del Senado (por hipótesis, todos de sesgo conservador) y con los diez prorrogados designados en su día por el Congreso. Conviene matizar, aunque sea un detalle, que esto no daría lugar a un Consejo con 15 vocales designados por el PP, sino con 14; pues entre los diez vocales del Consejo saliente designados por el Congreso hay 5 propuestos por el PSOE, 4 por el PP y una, Margarita Uría, por el PNV, que se suele alinear con el así llamado sector progresista.

    Me gustaría señalar también que el efecto del modo de designación del CGPJ y de la composición resultante de este organismo sobre la independencia judicial es más bien indirecto, remoto y harto limitado; hasta el punto que en el 99,99% de los asuntos, que son los que pueden afectar a un ciudadano corriente, es pura y simplemente nulo y en el 0,01% restante es perfectamente superable, de modo que el riesgo para los ciudadanos y para el sistema no proviene tanto de ataques a la independencia judicial a través del CGPJ como del obstruccionismo o interferencia de los poderes públicos y privados afectados y, sobre todo, de los propios defectos de formación o de personalidad de los jueces o juezas a cargo de esos asuntos “delicados”. Pero argumentar esa afirmación me exigiría un número de Gálibo para mí solito y, la verdad, me da mucha pereza, como se la dará a quienes hayan tenido la paciencia de leer hasta aquí.
    Un cordial saludo y adelante.

    • Gálibo dice:

      Estimado Solitarius:
      Agradezco de veras tu aclaración y la molestia en explicar tan largo y tendido como posibilita este formato el punto que comentabas. De verdad es una materia abstrusa y por eso quizá hubiese sido mejor idea contar con un experto para escribir sobre ella que intentar desentrañarla desde fuera de la profesión porque como bien dices, mezclando las dificultades para comprender algo tan complejo con el reto de expresarlo con palabras sencillas, surge un pequeño caos que es mejor evitar. Muchas gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Have you Subscribed via RSS yet? Don't miss a post!

« »

Política

Síguenos en Facebook

Scroll to top