Tiempo de Constituciones en Túnez y Egipto

enero 15 | En Internacional, Portada | Por | Con Sin comentarios

El pasado 14 de enero Túnez celebraba el tercer aniversario de la huida del mandatario Ben Alí a consecuencia de las revueltas que fueron el germen de la Primavera Árabe. En un acto simbólico, este fue el día elegido para la votación de la nueva Constitución, que finalmente no ha sido aprobada por la Asamblea Constituyente por las desavenencias entre el partido en el gobierno, el islamista Ennahda, y la oposición laica. La fecha coincidía, además, con la primera jornada de referéndum en el país vecino, Egipto, que votaba durante dos días la legitimidad de su Carta Magna.

Ambos países se encuentran en una situación política tensa. Túnez, que ha sido siempre el país más secular del mundo árabe, es una democracia recién nacida que se debate entre las posturas progresistas de la izquierda y un moderado conservadurismo religioso de la derecha y que aún no ha desarrollado un mecanismo democrático que garantice plenamente las libertades y los derechos de los ciudadanos. Egipto, mucho más tradicional y menos avanzado en cuestiones democráticas, se encuentra en una encrucijada entre el islamismo férreo y un laicismo leve con unos mecanismos aún dictatoriales (se ha depuesto al antiguo presidente con un golpe militar). Si bien en Túnez la tensión se desarrolla en un plano político y cultural, el conflicto egipcio nace de diferencias de base, que esta Constitución pretende limar, pero que no va a hacer desaparecer.

Túnez

La convulsa situación política de Túnez ha provocado que se posponga la aprobación por parte de la Asamblea Constitucional de la Carta Magna y se congelen los trabajos de esta institución. El asesinato de un miembro de la oposición laica, Mohamed Brahmi, ha sido la mecha de las revueltas ciudadanas que piden, desde hace más de dos semanas, la disolución del gobierno encabezado por el partido islamista de Ennahda y de la Asamblea Constituyente. Brahmi es la tercera figura política de la izquierda tunecina que muere en un año.

El parlamento de Túnez está formado de la siguiente manera: los islamistas (89 escaños), el Congreso para la República (izquierda nacionalista, 29 escaños) y Ettakatol (socialista, 20 escaños).

Hasta ahora, el país se regía por una Constitución provisional que otorgaba amplios poderes al primer ministro, el islamista Hamadi Jebali, que recibió en 2011 más del 40% de los votos de las primeras elecciones democráticas celebradas en el país. Esta constitución establecía la separación de la Justicia de la del poder legislativo, y creó una institución específica para la organización de las elecciones que no depende del gobierno. En los 26 únicos artículos se fijan las modalidades de elección del presidente de la República y del primer ministro, y se reparten los poderes entre las principales instituciones.

La oposición, formada por más de 20 partidos y organizaciones, laicos en su mayoría, han formado el Frente de Salvación Nacional, que pretende frenar el proceso de esta nueva Constitución y formar un gobierno de salvación laico, con el objetivo de formar un Gobierno de transición y promulgar una nueva Carta Magna.

mujeres egipto

Mujeres

La Constitución de Túnez contempla al Islam como la religión del estado pero acepta la completa libertad de culto. El punto que ha generado más debate, sobre todo internacionalmente, es la situación de las mujeres. Muchos titulares en la prensa internacional han destacado que Túnez incluye por primera vez la igualdad entre el hombre y la mujer, algo que ya contenía la constitución de 1957; en esta nueva carta se añade que no pueden ser sometidas a ningún tipo de discriminación. Muchas organizaciones internacionales han pedido que se concrete que “los hombres y las mujeres son iguales y tienen derecho a la plena igualdad de derecho y en hechos, así como a la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida –ya sean civiles, culturales, económicos, políticos o sociales”. La ONU denuncia la falta, además, de un organismo regulador del cumplimiento de esta norma en la práctica.

La redacción de esta Constitución apuesta por la paridad de sexos en las instituciones, y asegura que se pondrán los medios necesarios para evitar la violencia de género, aunque organizaciones internacionales como la ONU han instado a cambiar este apartado por uno en el que se condene la discriminación o cualquier tipo de violencia.

Egipto

Para el país del Nilo esta es la tercera votación para reformar la Constitución desde la caída de Hosni Mubarak en 2011. El texto actual busca legitimar el golpe de estado militar que el pasado julio llevó al poder al general Abdel Fattah el-Sissi. No es una Carta de nueva redacción: más de 100 artículos permanecen intactos desde la aprobada en 2012, otro centenar se ha reformado y sólo 40 artículos son completamente nuevos.

La Constitución egipcia ha sufrido menos presión por parte de los organismos internacionales en los asuntos referidos a los Derechos Humanos. La igualdad de las mujeres frente a los hombres existirá sobre el papel, en el que se recoge la “adecuada representación” de éstas en la vida política del país, y se incorporan prohibiciones expresas a la tortura y el desplazamiento forzoso. Sin embargo, quizá con algo más de calma que su vecino, en Egipto se respira laicismo. No a bocanadas, pero esta Constitución se hace algo de eco de este espíritu surgido en la sociedad. De los 50 miembros de la comisión encargada de redactar la Constitución, sólo 5 de ellos pertenecen a partidos islamistas. El Islam sigue figurando como la religión del estado, pero la Sharia, ley islámica, pasa de ser norma regidora a un espejo donde ha de mirarse la ley. Se permite la libertad de culto para las religiones monoteístas y se modifica el apartado que considera a Egipto parte de la Ummah, o comunidad islámica, relajando este concepto para definirse simplemente como parte del mundo islámico.

Egipto está bajo gobierno militar desde el golpe de estado que depuso a Morsi e ilegalizó el partido de los Hermanos Musulmanes. Esta Constitución otorga mayores privilegios al estamento militar, como la autoridad de procesar a civiles en tribunales militares, lo que ha encendido los ánimos en las calles de Egipto. También se limitan los poderes del presidente, que ya no puede destituir al Gobierno o sustituir a alguno de sus miembros sin consultar antes al Parlamento. La Cámara puede forzar, bajo ciertas condiciones, la celebración de nuevos comicios.

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